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Gas radón en Galicia: un riesgo invisible que podemos controlar desde la arquitectura

El gas radón es invisible, no tiene olor ni sabor y puede estar presente en nuestras viviendas sin que seamos conscientes de ello. En Galicia adquiere una especial importancia debido a las características geológicas de nuestro territorio y, particularmente, a la abundancia de terrenos graníticos.

La buena noticia es que el radón se puede medir y que existen soluciones constructivas eficaces tanto para evitar su entrada en edificios de nueva construcción como para reducir su concentración en viviendas existentes.

¿Qué es el gas radón?

El radón es un gas radiactivo de origen natural que se genera por la desintegración del uranio presente en las rocas y en el terreno.

Desde el subsuelo puede desplazarse a través de poros, grietas y fisuras y alcanzar la superficie. Al aire libre se diluye rápidamente y normalmente no representa un problema. La situación cambia cuando penetra en un espacio cerrado, donde puede acumularse y alcanzar concentraciones elevadas.

En los edificios, la principal fuente de radón suele ser precisamente el terreno sobre el que están construidos. Puede penetrar a través de fisuras de las soleras, juntas constructivas, encuentros entre muros y suelos, pasos de instalaciones, cámaras sanitarias o elementos en contacto con el terreno.

¿Por qué el radón es especialmente importante en Galicia?

Galicia presenta unas condiciones geológicas especialmente favorables para la generación de radón. Una parte importante de nuestro territorio se asienta sobre formaciones graníticas, rocas que pueden presentar concentraciones naturales de uranio superiores a las de otros tipos de terreno.

Según el Instituto Galego da Vivenda e Solo, aproximadamente un 70 % de la superficie de Galicia presenta riesgo de concentraciones elevadas de radón, destacando especialmente las provincias de Ourense y Pontevedra. La cartografía del Consejo de Seguridad Nuclear confirma igualmente la elevada presencia de zonas de actuación prioritaria en nuestra comunidad.

Mapa del potencial de radón de España, con Galicia destacada en zonas de riesgo alto
Fuente: Mapa del Potencial de Radón de España. Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), 2017.

Esto no significa que todas las viviendas construidas sobre granito tengan necesariamente concentraciones elevadas. Dos viviendas muy próximas pueden presentar valores diferentes dependiendo del terreno, de su sistema constructivo, de la estanqueidad de la planta en contacto con el suelo y de su ventilación.

Por eso, cuando queremos conocer la situación real de una vivienda existente, la medición es la herramienta fundamental.

¿Qué consecuencias puede tener para la salud?

El problema no es una exposición puntual, sino permanecer durante largos periodos en espacios cerrados con concentraciones elevadas.

La Organización Mundial de la Salud considera el radón una de las principales causas de cáncer de pulmón. Los estudios epidemiológicos indican que el riesgo aumenta aproximadamente un 16 % por cada incremento de 100 Bq/m³ en la concentración media de radón a largo plazo.

El riesgo es especialmente elevado cuando se combina con el consumo de tabaco, debido al efecto conjunto de ambos factores.

Por este motivo, el radón no debe entenderse únicamente como una cuestión constructiva. Es también un problema de calidad del aire interior y de salud pública.

¿Cómo puedo saber si hay radón en mi vivienda?

El primer paso en una vivienda existente es medir.

La concentración se expresa en becquerelios por metro cúbico de aire (Bq/m³). El Código Técnico de la Edificación establece en España un nivel de referencia de 300 Bq/m³ como concentración media anual en los locales habitables.

La medición puede realizarse mediante pequeños detectores colocados durante un periodo prolongado en las estancias más representativas, especialmente en plantas bajas y espacios en contacto con el terreno.

La ubicación de una vivienda dentro de una zona de potencial elevado de radón indica que existe una mayor probabilidad, pero el mapa no sustituye a una medición realizada en el propio edificio.

¿Se puede solucionar una vivienda con radón?

Sí.

Existen diferentes soluciones y la más adecuada dependerá de la concentración existente, de cómo esté construida la vivienda y de la relación del edificio con el terreno.

Entre las medidas habituales se encuentran:

  • sellar grietas, juntas y pasos de instalaciones que puedan constituir vías de entrada;
  • colocar barreras o membranas específicas de protección frente al radón;
  • ventilar cámaras sanitarias o espacios situados bajo la vivienda;
  • mejorar determinados sistemas de ventilación;
  • crear sistemas de despresurización bajo la solera que recojan el gas procedente del terreno y lo evacuen directamente al exterior.

En viviendas existentes con concentraciones importantes, la despresurización del terreno puede resultar especialmente eficaz: se crea una zona de menor presión debajo del edificio y el gas se extrae antes de que pueda introducirse en las estancias habitables.

La solución debe estudiarse específicamente para cada inmueble. No se trata simplemente de "ventilar más", sino de determinar por dónde entra el radón y actuar sobre su origen y sus vías de penetración.

La importancia de prever el radón desde el proyecto

En una vivienda nueva, resolver correctamente el problema desde el proyecto es considerablemente más sencillo que intervenir posteriormente.

Desde 2020, el Código Técnico de la Edificación incorpora específicamente la exigencia HS 6 – Protección frente a la exposición al radón. La normativa clasifica determinados municipios en zonas I y II y establece diferentes niveles de protección.

En términos generales:

  • Zona I: se establece una barrera de protección frente al radón o, alternativamente, una cámara de aire ventilada entre el terreno y los espacios habitables.
  • Zona II: además de la barrera de protección se incorpora un sistema adicional, que puede consistir en un espacio de contención ventilado o en un sistema de despresurización del terreno.

La continuidad de las membranas, el tratamiento de encuentros, juntas y pasos de instalaciones y la correcta ejecución de las conexiones son tan importantes como la elección del propio sistema.

Rehabilitación y radón: una oportunidad para mejorar la vivienda

Las obras de rehabilitación son también un buen momento para analizar este problema.

Si se interviene sobre la planta baja, las soleras, los muros en contacto con el terreno o las cámaras sanitarias, puede ser relativamente sencillo incorporar medidas de protección que posteriormente serían más complejas y costosas.

En Galicia, donde existe un parque muy importante de viviendas unifamiliares y construcciones tradicionales en contacto directo con el terreno, este análisis debería formar parte de una rehabilitación bien planteada.

Medir, proyectar y comprobar

La existencia de radón no debe generar alarma, pero tampoco debe ignorarse.

Especialmente en Galicia, conocer las características del terreno y prever correctamente la protección frente al radón debería formar parte del diseño de una vivienda saludable.

En edificios existentes, el proceso lógico es sencillo: medir, diagnosticar, adoptar la solución constructiva adecuada y volver a medir para comprobar su eficacia.

En obra nueva, una buena planificación desde la fase de proyecto permite incorporar las medidas necesarias de forma integrada en la construcción.

Porque una vivienda no debe ser únicamente eficiente, confortable y bien diseñada. También debe ser un espacio saludable.

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